Infancia y Adolescencia.

 

El desarrollo evolutivo de los niños y adolescente está marcado por la adquisición de una gran diversidad de competencias y habilidades que, de no alcanzarse de forma adecuada, puede comprometer su adaptación como adultos. De esta forma, es necesario que los psicólogos, profesores y padres detectemos y abordemos los problemas que se puedan encontrar al largo de estas etapas evolutivas, para así promover un desarrollo saludable de los niños y adolescentes.

 

Los problemas como la depresión, la hiperactividad o los trastornos de ansiedad, como problemas cotidianos que, sin ser trastornos, si pueden reducir en gran medida la calidad de vida de los niños y adolescentes así como las de sus familias y personas cercanas, también hay que hablar del fracaso escolar, la desobediencia, las relaciones sociales durante la niñez y adolescencia, etc., son temas a tratar en consulta.

 

Los niños y adolescentes también pueden tener problemas psicológicos para afrontar situaciones difíciles, en función de su edad y de sus capacidades. Muchas veces no se le da importancia a los problemas de los niños, por pensar que se resolverán solos, con el tiempo, o por considerarlos menos graves que los problemas de los adultos.

 

Los niños, al igual que los adultos, también se sienten tristes cuando las cosas no les van bien, cuando se enfadan con sus iguales o con los adultos significativos, cuando sienten que fracasan en sus objetivos o en las exigencias que les impone el entorno, etc. Manifiestan la tristeza a veces con irritabilidad, excesiva sensibilidad, rabietas, etc. La infancia además, es una etapa de la vida en la que se está formando el autoconcepto y la autoestima. La experiencia de fracaso, la tristeza y otras emociones negativas pueden hacer que el niño se forme un autoconcepto negativo si no se trabajan adecuadamente. Un psicólogo infantil puede ayudar al niño a expresar ese malestar y enseñarle técnicas que le lleven a encontrarse mejor.

 

Es necesario entender el mundo de los niños y ponerse en su lugar para poder comprender cómo ellos también pueden sentir malestar o presentar alteraciones psicológicas.

 

La adolescencia es un periodo de la vida llena de cambios importantes a nivel biológico, psicológico y social, todos ellos claves para su desarrollo. En ocasiones surgen conflictos internos y/o problemas conductuales, de aprendizaje, autoestima, autoexigencia, apatía, etc.

 

Los celos, al igual que otros sentimientos que experimentan los pequeños, aparecen con frecuencia en muchos niños, sin tratarse necesariamente de algo patológico. El psicólogo puede dar pautas a los padres y adultos del entorno para manejar esta situación sin que el niño se sienta afectado, y sin dejar de prestar atención hacia la persona por la que siente celos el niño. Además, también es importante, del mismo modo que sucede con otras emociones negativas, trabajar con el niño el significado de la misma y enseñarle a pensar de una manera más adecuada que le permita sentirse mejor. Una vez más, se trata de lograr que el niño consiga regularse y aprenda el autocontrol de su conducta cuando sea necesario, así como a expresar lo que siente, aspectos tan importantes para su desarrollo emocional.

 

Nuestros psicólogos especializados en adolescentes os ayudarán a resolver las dudas, aprender a detectar las necesidades y/o los problemas del adolescente, y saber cómo ayudarles en esta etapa de su vida, es fundamental para su correcto desarrollo y bienestar. 

 

Colaboramos y nos coordinamos con todos los profesionales implicados (médico, pediatra, neurólogo, psiquiatra, profesores, psicopedagogo del Centro escolar, CREDA, EAP, CSMIJ, CSMA, Servicios Sociales, etc.). 

 

Si observas que tu hijo/a tiene: 

  • Cambios en el estado de ánimo 
  • Está más irritable, inquieto o nervioso
  • Problemas en el centro escolar
  • Problemas del lenguaje o aprendizaje
  • Problemas o cambios de conducta
  • Le cuesta concentrarse o es impulsivo
  • Dificultades de autocontrol
  • Ansiedad, apatía, está más retraído o triste, etc.
  • Pérdida de interés
  • Pérdida de apetito o problemas con la comida
  • Miedos y/o fobias
  • Le cuesta relacionarse
  • Si se han producido cambios importantes en su entorno (amigos, familiares, etc.)
  • Trastornos en el sueño y/o terrores nocturnos

 

Si crees que le está sucediendo alguno de esta u otras situaciones que le preocupen, consultar con un psicólogo puede ayudar a determinar la gravedad del problema la intervenir más adecuada en caso necesario.

 

 

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